358 días después

Saltó ayer el Nàstic al campo siendo de forma matemática equipo de Segunda División. Muchas semanas de agonía, sufriendo y agotando el mismo discurso: “Lucharemos hasta el final”, repetido hasta la saciedad por jugadores, directivos y entrenador.
Pues ya está. Se acabó. 358 días después de conseguir el ansiado ascenso a Primera, el Nàstic se va de cabeza a Segunda tras una Liga lamentable que ha traído más sufrimiento que alegría.
Los dos goles de Torres fueran tan intrascendentes para el Nàstic como las dos jornadas de campeonato que quedan por disputarse. Ni siquiera los de Flores pudieron brindarle a la afición la última alegría de la temporada en casa, y es que el equipo volvió a mostrase inoperante de cara a portería, con un Portillo alejado de su hábitat natural y con un Rubén Castro que fue sustituido en la media parte por Makukula. Y ya son seis partidos sin ganar, cinco derrotas y un empate.
La afición recibió con aplausos al equipo cuando éste saltó al campo. Es lo que pidió Flores el sábado en rueda de prensa por que, según Flores, el quiere cada a día a su hija y la afición debe querer a su equipo pase lo que pase. De acuerdo, pero no es lo mismo. El club esta por encima de todo, pero jugadores, directiva y entrenador han fracasado en su empeño de salvar la categoría. Y como todo trabajador que no cumple su objetivo, como toda persona que no realiza bien su trabajo, este equipo merecía una muestra del desencanto y la decepción que socios y aficionados han sufrido en las últimas jornadas. Y es que lo que más escuece no es el hecho del descenso, es como se ha producido este descenso, con una imagen pobre y de púgil noqueado cuando aun quedaban muchos puntos por jugarse.
Cuando Flores decidió sacar del campo de Portillo ya una parte de la afición abucheó al entrenador del Nàstic y más tarde unos tímidos gritos de “Flores vete ya” se escucharon en alguna parte del gol de montaña. “Como máximo responsable de la marcha del equipo, asumo toda la culpa del descenso” dijo Flores en rueda de prensa.
Un Flores que nos ha hablado toda la temporada de la fortaleza mental de los profesionales del fútbol. Yo, personalmente, he echado de menos esta fortaleza en los últimos seis partidos de Liga, cuando habiendo sacado tres resultados positivos el Nàstic aun podría luchar por seguir en Primera. Fortaleza es lo del Athletic, o incluso lo del Celta, que ayer, con dos pies en Segunda, sacó un penalti en el último minuto para seguir soñando con la salvación. Fortaleza es lo que ha hecho la Real en el último mes, cuando estando más lejos que nunca de la permanencia consiguió ponerse a un punto del objetivo. Lástima que ayer, los de Lotina fueron al Reyno de Navarra creyéndose que Osasuna les iba a bailar el agua con lo del empate que cantaba la prensa toda la semana y al final le pegó un meneo del que los vascos salen con un pie y medio en Segunda.
Pero el Nàstic no ha sabido interpretar el juego psicológico de las últimas jornadas y fue a Mallorca y a Valencia con un susto encima que le costó un descenso que venía gestándose desde las primera jornadas de Liga. En casa tampoco ha sido mucho mejor el Nàstic. El Villareal pasó por encima de los granas y la Real Sociedad le pegó otro meneo de aúpa para mandar a los hombres de Paco al infierno de Segunda de forma virtual. Mal, muy mal, diga lo que diga Flores, la imagen mostrada por el equipo en este último tramo de Liga.
¿Y ahora qué? Pues ahora a pensar en una Segunda con la Real y con el Celta, más el corral de gallitos que forman la División de Plata del fútbol español. La directiva nos vende que se va a hacer un equipo para devolver al Nàstic a la Liga de las Estrellas, pero teniendo en cuenta que el 80% de la plantilla se va a marchar y que el presupuesto tampoco es tan rimbombante cómo para hacer un equipazo, habrá que estar muy atentos a todos los movimientos que comienzan a producirse a partir de ahora. Supongo que a partir de hoy comenzaremos a escuchar discursos diversos en la sala de prensa. Esperemos que los jugadores dejen de pronunciar los ya cansinos: “Lucharemos por darle un par de alegrías a la afición y hasta final de temporada no pienso en mi futuro” De Flores también cabe esperar algo más que el típico “mis jugadores lo van a dar todo por este club hasta el último minuto del último partido”. Ayer, de momento, ya dijo que lo más importante en un equipo es que el entrenador pueda participar en la formación de una plantilla, dejando entrever que a él no le habían dejado.
Bueno, pues veremos que pasa ahora porque con algo nos tendremos que entretener. Flores reconocía ayer su parte de culpa. Ahora, digo yo, tendran que hablar todos para entonar su parte de mea culpa. Pero que no se esconda nadie.
Pues ya está. Se acabó. 358 días después de conseguir el ansiado ascenso a Primera, el Nàstic se va de cabeza a Segunda tras una Liga lamentable que ha traído más sufrimiento que alegría.
Los dos goles de Torres fueran tan intrascendentes para el Nàstic como las dos jornadas de campeonato que quedan por disputarse. Ni siquiera los de Flores pudieron brindarle a la afición la última alegría de la temporada en casa, y es que el equipo volvió a mostrase inoperante de cara a portería, con un Portillo alejado de su hábitat natural y con un Rubén Castro que fue sustituido en la media parte por Makukula. Y ya son seis partidos sin ganar, cinco derrotas y un empate.
La afición recibió con aplausos al equipo cuando éste saltó al campo. Es lo que pidió Flores el sábado en rueda de prensa por que, según Flores, el quiere cada a día a su hija y la afición debe querer a su equipo pase lo que pase. De acuerdo, pero no es lo mismo. El club esta por encima de todo, pero jugadores, directiva y entrenador han fracasado en su empeño de salvar la categoría. Y como todo trabajador que no cumple su objetivo, como toda persona que no realiza bien su trabajo, este equipo merecía una muestra del desencanto y la decepción que socios y aficionados han sufrido en las últimas jornadas. Y es que lo que más escuece no es el hecho del descenso, es como se ha producido este descenso, con una imagen pobre y de púgil noqueado cuando aun quedaban muchos puntos por jugarse.
Cuando Flores decidió sacar del campo de Portillo ya una parte de la afición abucheó al entrenador del Nàstic y más tarde unos tímidos gritos de “Flores vete ya” se escucharon en alguna parte del gol de montaña. “Como máximo responsable de la marcha del equipo, asumo toda la culpa del descenso” dijo Flores en rueda de prensa.
Un Flores que nos ha hablado toda la temporada de la fortaleza mental de los profesionales del fútbol. Yo, personalmente, he echado de menos esta fortaleza en los últimos seis partidos de Liga, cuando habiendo sacado tres resultados positivos el Nàstic aun podría luchar por seguir en Primera. Fortaleza es lo del Athletic, o incluso lo del Celta, que ayer, con dos pies en Segunda, sacó un penalti en el último minuto para seguir soñando con la salvación. Fortaleza es lo que ha hecho la Real en el último mes, cuando estando más lejos que nunca de la permanencia consiguió ponerse a un punto del objetivo. Lástima que ayer, los de Lotina fueron al Reyno de Navarra creyéndose que Osasuna les iba a bailar el agua con lo del empate que cantaba la prensa toda la semana y al final le pegó un meneo del que los vascos salen con un pie y medio en Segunda.
Pero el Nàstic no ha sabido interpretar el juego psicológico de las últimas jornadas y fue a Mallorca y a Valencia con un susto encima que le costó un descenso que venía gestándose desde las primera jornadas de Liga. En casa tampoco ha sido mucho mejor el Nàstic. El Villareal pasó por encima de los granas y la Real Sociedad le pegó otro meneo de aúpa para mandar a los hombres de Paco al infierno de Segunda de forma virtual. Mal, muy mal, diga lo que diga Flores, la imagen mostrada por el equipo en este último tramo de Liga.
¿Y ahora qué? Pues ahora a pensar en una Segunda con la Real y con el Celta, más el corral de gallitos que forman la División de Plata del fútbol español. La directiva nos vende que se va a hacer un equipo para devolver al Nàstic a la Liga de las Estrellas, pero teniendo en cuenta que el 80% de la plantilla se va a marchar y que el presupuesto tampoco es tan rimbombante cómo para hacer un equipazo, habrá que estar muy atentos a todos los movimientos que comienzan a producirse a partir de ahora. Supongo que a partir de hoy comenzaremos a escuchar discursos diversos en la sala de prensa. Esperemos que los jugadores dejen de pronunciar los ya cansinos: “Lucharemos por darle un par de alegrías a la afición y hasta final de temporada no pienso en mi futuro” De Flores también cabe esperar algo más que el típico “mis jugadores lo van a dar todo por este club hasta el último minuto del último partido”. Ayer, de momento, ya dijo que lo más importante en un equipo es que el entrenador pueda participar en la formación de una plantilla, dejando entrever que a él no le habían dejado.
Bueno, pues veremos que pasa ahora porque con algo nos tendremos que entretener. Flores reconocía ayer su parte de culpa. Ahora, digo yo, tendran que hablar todos para entonar su parte de mea culpa. Pero que no se esconda nadie.